Noticias

Investigadoras e investigadores de la Universidad de Lleida (UdL) en el campus de Igualada, en colaboración con empresas de la zona, lideran una investigación para hacer más sostenible el proceso de curtir pieles. El objetivo del proyecto, financiado por la Agencia para la Competitividad de la Empresa ACCIÓ de la Generalitat, es eliminar los productos químicos que son sustituibles, reducir el consumo de energía y la cantidad de agua y reutilizar todos los residuos posibles para tender hacia la economía circular.

El grupo de investigación especializado en cuero del Campus Universitario Igualada-UdL, el A3 Leather Innovation Center, encabeza este proyecto del que forman parte también cinco empresas curtidoras, una de productos químicos para el sector del cuero y la depuradora de los curtidores de Igualada. "Se trata, pues, de una gran alianza del sector de curtidos igualadino, que involucra a los diferentes actores de la cadena de producción de la piel, con el fin de hacer más sostenible su elaboración", explica la directora del A3 Leather Innovation center, Anna Bacardit. La investigación ya ha dado sus primeros frutos, y los cambios se están implantando a modo de prueba piloto en varias empresas de curtidos de piel de la capital del Anoia, añade.

El objetivo del proyecto es conseguir reducir al máximo los residuos del sector y hacerlo en el marco de la economía circular: eliminar los productos químicos que son sustituibles, reducir tiempo del proceso -y, por tanto, la energía invertida- y reducir la cantidad de agua utilizada, revalorizando todos los residuos obtenidos en el proceso.

En este sentido, las mejoras ambientales previstas desde el A3 Center prevén la eliminación del 100% de las sustancias tóxicas y peligrosas hacia el proceso convencional, de las emisiones de COV (compuestos orgánicos volátiles) en el puesto de trabajo y durante la vida útil del artículo de piel, la eliminación de los sulfuros y la reutilización del 100% de los residuos sólidos de ribera (proceso de eliminación del pelo). Además se reducirán un 30% de los productos químicos aplicados en el acabado y un 50% del tiempo de remojo, entre otros.

Según explica Bacardit, el trabajo conjunto de todos los actores de la cadena de valor hasta obtener la piel acabada (proveedores de productos químicos, curtidores, gestor de las aguas residuales y el centro de investigación) que recoge el proyecto "hará posible que las acciones de investigación que se llevarán a cabo después sean extrapolables a un proceso global de producción de piel acabada que reducirá en gran medida el impacto ambiental y el consumo de productos químicos, agua y energía respecto al proceso actual ". "La calidad de la piel prototipo obtenida con el proyecto debe ser la adecuada a las exigencias de los clientes y de las grandes marcas de moda para quienes trabajan los curtidores del clúster local", añade.